lunes, 17 de noviembre de 2008

Una madre dispensable


El fin de semana la madre del año se enfermó. Una amigdalitis purulenta la obligó a guardar cama. "No le puede dar besos a su hija ni a nadie", dijo el doctor. Una pena no poder comer a besos a esa guatona que está empezando a caminar, pero un alivio feroz el obligarse a estar en cama sin obligaciones maternales. La Madre del año no pudo ni dar de comer, ni tomar a su hija, ni besar a su marido quien gentilmente tomó las riendas del hogar, le puso mascarilla en la boca a su mujer, tomó a su hija y se llevo practicamente todo el fin de semana fuera. Que agradable. Despues de 10 meses tener un fin de semana completo para no hacer nada. Eso si que estando en cama, con un poco de fiebre, la garganta destruida y sin nadie que te regalonee. La madre del año necesita una enfermedad de vez en cuando para no sentirse indispensable. Los hombres hoy bien pueden asumir todo (después del fin de la lactancia materna). Mamadera, mochila con comida, colados, pañales, chupetes, jarabes, mudas, juguetes, crema para las encías, calcetines, repuestos, hipoglós, etc. El control remoto y la cama volvieron a ser de la madre del año. Y no extrañó nada... los primeros dos días. Al tercero, ya creía que algo malo le iba a pasar a la guatoma y obviamente nada malo pasó. No soy indispensable en el mundo de hoy.

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